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miércoles, 17 de junio de 2015

Mi primera vez...

Mi primera vez en el instituto

Estuve todo el verano pensando en cómo iba a ser mi primer día de instituto. ¿Sería igual que el colegio? ¿me resultaría más fácil o más difícil que el colegio? No tenía ni idea de cómo iba a ser. La verdad es que al principio estaba ilusionada y triste, ilusionada porque iba a cambiar mi vida por completo y triste porque me iba del colegio, un lugar en el que he pasado toda mi infancia. Con toda sinceridad al principio no tenía pensado ir a “Les Aimerigues” porque no tiene muy buena fama, pero después de unas semanas me acabé acostumbrando.
El primer día fue extraño, fue diferente. El día anterior estaba muy emocionada y por la noche casi no dormí. Cuando me sonó la alarma me levanté, me vestí, desayuné y me puse de camino al instituto. Durante el camino comencé a encontrarme a algunas compañeras de colegio y eso me tranquilizó, es mejor dar el paso con alguien. Al llegar al instituto comencé a echarle una ojeada. No era como yo pensé que iba a ser. Al sonar el timbre subí a mi clase (1ºA) con una amiga que iba a estar en mi grupo. Al llegar a la clase todos estaban armando un poco de jaleo, no les hice caso, me fui a mi sitio, saqué mi agenda, el estuche y los deberes que nos pusieron para vacaciones.
A primera hora nos tocaba Tecnomat, la profesora nos explicó que era una mezcla de tecnología y mates. Durante los primeros 20 minutos la profesora se presentó y nos hizo presentarnos a nosotros también, después estuvimos todo lo que quedaba de clase corrigiendo los deberes que teníamos. La verdad es que las tres primeras horas fueron bastante parecidas hasta que sonó el timbre para la hora de patio. Recogí mis cosas, cogí mi almuerzo  y rápidamente bajé al patio. Durante esa media hora me lo pasé bien porque al bajar me encontré un grupo de chicas de mi antiguo colegio y estuvimos hablando de cómo nos habían ido las clases. Todas mencionamos que las asignaturas eran extrañas porque una asignatura estaba compuesta  de dos.
Al sonar el timbre subimos a nuestras clases y nos pusimos a leer. Me gustó ver que este instituto dedicaba 30 minutos cada día para leer,cada uno traía su propio libro y se ponía a leer. Después de esos 30 minutos de paz y tranquilidad leyendo, una cuarta parte de la clase tuvo que ir a la biblioteca porque se ve que a la hora de hacer catalán y castellano nos íbamos a separar, era extraño pero me gustó porque había una cuarta parte de cada clase de primero y así podía conocer a más gente nueva de más cerca. La clase que hace falta destacar es la de castellano porque la profesora era muy simpática con nosotros, nos hacía reír y era muy inteligente porque sabía varias lenguas y muchas cosas interesantes que no sabía. La verdad es que fue una experiencia inolvidable,nunca olvidaré mi primer día de instituto.
Nisrine Yaacoubi Maghouali

martes, 16 de junio de 2015

MI PRIMERA VEZ…

Mi primera vez en moto fue el día de mi cumpleaños. Fue una gran sorpresa no me lo esperaba. Cuando la vi me emocioné tanto que casi lloré. El día que me la regalaron tenía muchísimos deberes y no sabía si me daría tiempo a probarla. Al final sí que pude y mi hermano mayor me ayudó y me dijo:
- Coge el embrague, pon primera, mira, es así, con el pedal para arriba.
De pronto empecé a embalarme, al principio estaba un poco asustado, pero después ya se me iva quitando. Más tarde me dijo:
- Ahora haz lo mismo que antes pero con el pedal para arriba. Y lo hice.
Dio la mala suerte que cuando ya le pillé el truco tropecé con un bache gigante y me caí. Le cogí miedo a la moto.
Al día siguiente fuimos a un circuito, no me caí, desde aquel entonces sigo con la moto.

lunes, 15 de junio de 2015

Mi primera vez en Port Aventura


Hace unos años, cuando fui por primera vez a Port Aventura, ese día me quedé impresionada, mejor dicho sin palabras, era tan solo verlo y ya tenías ganas de quedarte ahí, al menos esa era la sensación que tuve yo. Había un montón de atracciones diferentes, para niños, de agua, de carreras, de relajación, etc.

Cuando me monté en la primera atracción estaba aterrorizada, temblando, no me acuerdo muy bien de su nombre, solo sé que era azul. Luego me monté en el Dragon Khan, en el Shambhala, unas tres de agua en el barco. Luego fui al 4D, unas atracciones que estaban hechas de madera, una atracción de carreras.

La penúltima sin duda me encantó, era esa atracción que se llama la caída libre. Me gustó mucho porque subíamos despacio y al estar arriba del todo casi un minuto parada, se podía ver todo Port Aventura hasta el mar y luego de repente íbamos bajando muy deprisa, ¡fue impresionante! Nunca lo olvidaré y por mucho que vaya nunca me cansaré de ir. 


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La primera vez que fui a Port Aventura


La primera vez que fui a Port Aventura fui con mis padres salimos a las nueve de la mañana y llegamos a las diez. Lo primero que hicimos fue desayunar y al acabar pensamos en ir a las atracciones. Subimos en una que se llamaba Furius Backus , era una atracción de agua que iba muy rápido y nos mojábamos. Al acabar nos montamos en un barco que se balanceaba muy alto. Allí conocí a una niña que tenía miedo, entonces le cogí de la mano y le dije que se relajara. Al acabar nos presentamos y nuestras madres también se habían presentado.
-Hola me llamo Cristian ¿Y tu?
-Yo me llamo Alba.
- ¿Y cómo se llama tu madre?
-Se llama Anna ¿ Y tu madre, cómo se llama?
-Se llama Alexandra.
- ¿Quieres que vayamos juntos a las siguientes atracciones?
-Vale.
Después fuimos juntos a las siguientes atracciones.La siguiente trataba de ver una película en 3D y al entrar nos sentábamos en sillas, nos poníamos los cinturones y al empezar la película las sillas se movían.Trataba de un submarino al que estaban atacando y tenía que salir del agua.Yo me lo habia pasado muy bien y le pregunté a ella si se lo había pasado bien y me dijo que sí.

Después fuimos a comer. Al acabar de comer fuimos a una atracción que se llamaba Dragón Kan. Al montarnos nos dimos cuenta de que giraba mucho. Nosotros deseábamos que parara pero tardó cinco minutos.Cuando la atracción paró nosotros estábamos muy mareados, excepto nuestras madres.Vomitamos en ese mismo sitio en la calle y por eso nuestras madres nos mandaron a sentar.

Después de diez minutos montamos en las dos últimas atracciones que eran las mejores. Primero decidimos ir a la Shambala después a la Caída Libre. La Shambala iba muy rápido y bajaba de sitios muy altos..Al parar la atracción quisimos montar otra vez. Después fuimos a la Caída Libre, se llama así porque una vez arriba sueltan las sillas y bajan muy rápido y casi llegar al suelo las paran otra vez. Más tarde nos fuimos a merendar y luego nos dimos cuenta de que montábamos en el mismo autobús  y vivíamos en el mismo sitio, aunque ella vivía en otro barrio. Al llegar nos despedimos y al día siguiente fui a visitarlos.

Foto

MI PRIMERA VEZ EN BICI


Recuerdo la primera vez que monté en bicicleta.
Tenía una bici pequeña de color rojo con dibujos de colores.
Llevaba el casco por si me caía, me bajé al parque con mi padre, tenía las ruedas supletorias que ayudaban a sostenerme para no caerme.
Mi padre me iba tirando con su mano por detrás para darme impulso.Estaba muy nervioso a pesar de que no me caí.
Al día siguiente, le dije a mis padres que si podíamos ir a CAN JOFRESA porque hay un sitio como un descampado, para poder ir con la bici.Mis padres me dijeron que sí y fuimos.Estaba muy nervioso durante el tramo hasta allí, cuando lleguemos les dije a mis padres que quería ir sin ruedas supletorias.No estaban muy seguros pero les convencí. Empecé con la ayuda de mis padres que me sostenian cada uno en los laterales de la bici.Y luego seguí yo, obiamente me caí muchas veces pero de las caídas se aprende, y por cierto aprendí mucho.



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viernes, 12 de junio de 2015

MI PRIMERA VEZ

Fue un día de verano en 2012, estábamos como cada tarde en un campo de fútbol, cada tarde jugábamos pero esa tarde era un día muy especial, hicieron un torneo y el equipo que ganara se llevaría una copa y medallas. Los primeros partidos fueron fáciles, pero cuando íbamos llegando a la final lo pasamos muy mal. Llegamos a semifinales, ganamos pero sufriendo, habíamos llegado a la final pero pasó una cosa, teníamos que hacer una tanda de penaltis porque íbamos 1-1. Así empezamos, todos marcaban pero a mi me tocó el tercer penalti, en ese momento íbamos 3-2, estaba muy nervioso, estaba toda la presión para mi. Cuando fui a tirar el penalti, miré al portero a los ojos, chuté y dio en el palo, me quedé congelado, no tenía ganas de hablar con nadie. Pero cuando el tercer lanzador del otro equipo falló me alegré mucho y al final ganamos la copa y las medallas.

Coleccionismo deportivo: TERRASSA - 41 - ESTADIO - STADIUM - STADE - STADIO - STADION - CAMPO FUTBOL - Foto 1 - 44387248



LA PRIMERA VEZ QUE FUI A PESCAR

Era una calurosa noche de verano, estábamos mi hermano y yo mirando el reloj y deseando que fueran las 5 h 30 AM para que nuestro abuelo nos despertara. Llevábamos mucho tiempo deseando que llegara el momento de ir a pescar al pantano del Talave, con nuestro amigo Federo (un hombre mayor del pueblo) Nunca habíamos ido a pescar antes y solo la idea ya nos ilusionaba.

De repente, la puerta de nuestra habitación se abrió y tras ella entre penumbras se apreciaba la figura de mi abuelo preparado para despertarnos.
Mi hermano y yo nos levantamos muy rápido, impacientes por el día que nos esperaba.

Mi hermano, mi abuelo y yo desayunábamos los tres juntos en el comedor de la casa y susurrábamos para evitar despertar a mi abuela que dormía plácidamente.

Una vez salimos de casa, montamos en el coche y nos dirigimos a casa de nuestro gran amigo Federo (conocedor del entorno al que íbamos). Por el camino  hacia el pantano, nos explicaban el abuelo y Federo que para llegar al pantano teníamos que ir por un camino rural a través de la montaña donde se encontraban a nuestro paso muchos conejos. El abuelo usaba el ruido del motor del coche para que asustados los conejos saliesen al asfalto, y las luces del coche los deslumbraban, así a parte de una pesca hacer una buena cacería ( a este echo en Albacete se le conoce como salir de "CARRILEO")

Una vez llegamos, mi abuelo dejó a mi hermano para que diese una vuelta por los alrededores, mientras que a mí me explicaba cómo poner los plomos, el mosquetón el anzuelo,el cebo y la boya. También me explicó que la boya se podía usar de dos formas ( una era poniendo el palo en el medio que deja el hijo sujeto y no se puede mover y el cebo se queda sin bajar al fondo, esa sirve para pescar peces palmeros, la otra era quitando el palo quedando '' a corcho corrido'' que significa que el hilo queda suelto, la boya sube hasta la superficie y por lo tanto el anzuelo baja con los plomos al fondo del agua, de esa manera puedes llegar a capturar presas más grandes.

Al fin y al cabo llegué a casa un poco decepcionado, porque ese día no pescamos nada, pero lo que realmente importó fue que pasamos un gran día juntos con mi abuelo y aprendimos.

LA PRIMERA VEZ QUE LA VÍ


Siempre he querido tener un perro, criarlo desde pequeño, educarlo, sacalro a la calle, jugar con él...
Un día se lo dije a mi padre, y como me imaginaba me dijo que ni hablar. Seguidamente le dije:
-Papa, acuérdate de lo que te voy a decir, antes de que se acabe este año, acabaremos teniendo un perro.
Pasaron los dias, u decidí probar con mi madre. Ella me dijo que no podía ser, que eran muchos gastos y mucho trabajo. Yo le insistí, pero seguía sin funcionar. Pasaron los días y mi madre me dijo que un amigo suyo regalaba unos cachorros de perro, " Pitbull con American Stanford". Me alegré mucho al oir esa gran noticia y al final mi madre entró en razón y decidió hablar con su amigo, pero con una condición, que solo cojeria un cachorro si era macho.
Yo le dije que sí, que mientras que yo tubiera el perro, me daba igual. Al día siguiente, mi madre me dijo que a su amigo ya no le quedaban hembras y que por tanto mo iba a cojer ninguna. Me enfadé mucho con ella y me fui deprisa y corriendo al instituto. Mientras que hacía clase, Marta, la conserje del centro, vino a mi clase a buscarme porque mi madre había venido a por las llaves de casa. Salí al pasillo y estaba mi madre con mi hermano pequeño y mi prima en recepción. A medida que me acercaba a ellos, note que mi madre escondía algo bajo la chaqueta envuelto en una mantita rosa. Nada más llegar donde se encontraban, mi madre sonrió y me dijo:
-¿Qué miras?
Y yo abrí la chaqueta y entonces la ví. Era tan pequeñita y estaba tan arrugada, nada mas verla, me cambió la cara al instante.
Y así fue la primera vez que la ví, Nuca, mi perrita.


MI PRIMERA VEZ EN BICI SIN RUEDINES




Tenía 9 años, estaba en el huerto de mi yayo, fuimos con el coche. Fuimos y mi primo mayor se fue a la montaña con la bici pero yo no pude ir porque tenía ruedines y mi tía, la madre de mi primo, le dijo a mi madre que me quitara los ruedines, que ya era mayor para estar sin ruedines. Mi tía cogió una llave inglesa y me quitó los ruedines y fui a probar la bici sin ruedines, me puse en la bici y pedaleé y me fui directo hacia el río. Menos mal que cogí la bici sino ahora mismo no estaría la bici conmigo y cuando me levanté volvió mi primo y me dijo venga vamos ahora por la montaña y cogí y me fui con mi primo por la montaña.




                                                                           fin...
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jueves, 11 de junio de 2015

LA PRIMERA VEZ QUE SUBÍ A UN AVIÓN

La primera vez que me subí a un avión tuve una sensación increíble. Lo primero que hice fue ponerme el cinturón y luego abrir la cortina de la ventanilla para ver cómo despegaba, en ese momento lo que hice fue coger la mano de mi madre. Luego me quité el cinturón y me puse a hablar con mi madre sobre Marruecos, porque hacía mucho tiempo que no había ido a mi país. Después hice un pedido de patatas y coca cola. De repente vi las nubes, me puse muy contenta porque era la primera vez que veía las nubes tan cerca. Me quedé mucho rato observando hasta que tuve que ir al servicio. Tenía sueño pero no había pegado ojo.
¡Ese día fue maravilloso!


Nouhaila Ezzarguili

martes, 2 de junio de 2015

Mi primera vez

    

                             LA PRIMERA VEZ QUE CAMINÉ

La primera vez que caminé fue cuando tenia 8 meses. Todavía era un bebé. Bueno, yo estaba en el salón jugando con mis juguetes y mi mamá me estaba leyendo un libro. De repente mi papá llegó de trabajar y me hizo un gesto de darme un abrazo, entonces yo me levanté y caminé hacia él. Los dos se pusieron muy felices de verme caminar, mi papá estaba muy feliz de que me hubiera lanzado a caminar con él. Después fui con mi mamá y la abracé. Ella me dijo que parecía una muñequita de porcelana cuando caminaba. La verdad yo ya medio sabía caminar porque me agarraba a objetos como el sofá, la mesa, las cortinas,... Y el resto gateaba. Pero con mi papá me solté de los objetos y caminé sola. Y esa es la historia de la primera vez que caminé.